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La pérdida
de la diversidad biológica es una de las crisis más
apremiantes del mundo y la preocupación sobre el estado
de los recursos biológicos de los cuales depende significativamente
la vida humana está aumentando. Se calcula que cerca
de 300 especies han sido eliminadas del planeta en los últimos
30 años y casi 1000 más podrían estar
en grave peligro de desaparecer.
Nuestro
país no escapa a esa realidad ya que muchas especies
están disminuyendo a niveles poblacionales críticos,
hábitats importantes han sido destruidos, fragmentados
y degradados, y los ecosistemas han sido desestabilizados
a través del cambio climático, la contaminación,
las especies invasoras y el impacto humano directo.
Uno de
los esfuerzos más importantes que se llevan a cabo
para tratar transmitir la urgencia y la magnitud de peligro
en la que se encuentran las especies es la Lista Roja de la
UICN la cual es el inventario más completo del estado
de conservación de las especies de animales y plantas
a nivel mundial. Esta lista utiliza un conjunto de criterios
para evaluar el riesgo de extinción de miles de especies
y subespecies. Estos criterios son relevantes para todas las
especies y todas las regiones del mundo. Con su fuerte base
científica, la Lista Roja de la UICN es reconocida
como la guía de mayor autoridad sobre el estado de
la diversidad biológica.
La Lista
Roja de la UICN se guía por una serie de categorías
que agrupa a las especies según el grado de posibilidad
de extinción en el que se encuentran, estas categorías
son:
Extinto:
Cuando no existe duda razonable de que el último individuo
de una especie ha muerto
Extinto
en estado silvestre: cuando se conoce que sólo
sobrevive bajo cautiverio, cultivada o como una población
(o poblaciones) naturalizada muy lejos de su hábitat
natural. Una especie se presume en extinción en estado
silvestre cuando se han realizado investigaciones profundas
en su hábitat, en momentos adecuados y no se ha conseguido
registrar un solo individuo.
En
peligro crítico: cuando enfrenta un
riesgo muy alto de extinción en estado silvestre en
el futuro inmediato.
En
peligro: cuando no está críticamente
en peligro pero enfrenta un riesgo alto de extinción
en estado silvestre.
Vulnerable:
cuando no está críticamente en peligro o en
peligro pero enfrenta un alto riesgo de extinción en
estado silvestre en el mediano plazo
Menor
riesgo: riesgo cuando se ha evaluado, pero no satisface
los criterios de ninguna de las categorías de críticamente
en peligro, en peligro o vulnerable. Las especies que se incluyen
en esta categoría pueden ser separadas en tres sub-categorías:
> Conservación-dependiente: Las especies
que son centro de atención de programas de conservación
continuos para especies específicas o hábitats
específicos por una especie en particular, cuyo cese
en un periodo de cinco años podría resultar
en recategorizar dicha especie en una de las categorías
amenazadas ya descritas.
> Casi amenazada: Especies que no califican para
ser conservación-dependientes, pero que están
cerca de ser calificadas como vulnerables.
> Menor importancia: Especies que no califican para
ser conservación-dependientes o casi amenazadas.
Datos
insuficientes: cuando existe información
inadecuada para realizar una evaluación de su riesgo
de extinción basado en su distribución y o estado
poblacional. Una especie en esta categoría puede ser
bien estudiada y su biología bien conocida, pero los
datos apropiados sobre abundancia y/o distribución
están ausentes. Esta categoría no es por lo
tanto, una categoría de amenaza o de bajo riesgo.
No
evaluado: Cuando no ha sido evaluado con base en
los criterios antes expuestos. Correspondería a las
especies que por falta de información y/o tiempo, o
por no considerarlo necesario, fueron excluidos de los estudios
en que se basa el presente libro
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